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El Valle del Cauca tiene una rica variedad geográfica, una vasta diversidad étnica y cultural y un creciente potencial económico con una infraestructura de calidad que le permiten construir lo que se proponga, pero las oportunidades están distribuidas de manera inequitativa pues los recursos que tiene son esquivos para mucha de su población y de sus territorios.
Esa paradoja es una de las principales conclusiones que presenta el Informe Regional de Desarrollo Humano 2008, "Hacia un Valle del Cauca incluyente y pacífico", que será presentado esta semana y que pretende convertirse en una herramienta para construir un proyecto de región con mayores oportunidades para todos.
El informe tardó dos años en su proceso de elaboración y casi la totalidad de las instituciones académicas, organizaciones sociales, gremiales y políticas del departamento participaron en su desarrollo.
Lo llamativo es que antes de ver la luz ya está demostrando su utilidad, pues la mayoría de planes de desarrollo de los municipios vallecaucanos incluyen, según los mismos investigadores, las recomendaciones del informe. "Queremos que el estudio alimente el debate de la sociedad vallecaucana sobre su futuro y aporte todas las herramientas para entender cómo cerrar la brecha social", señala Bruno Moro, representante residente del PNUD.
Dividido en 10 capítulos, el Informe hace un balance de cómo está el departamento, analiza las relaciones entre el crecimiento económico y el desarrollo, evalúa las políticas públicas en los principales sectores y, en cada apartado, realiza un diagnóstico, plantea un reto y presenta recomendaciones.
Lo más grave que evidencia el estudio es que pese a que la mayoría de indicadores sociales y económicos del Valle del Cauca presentan un nivel satisfactorio, comparable con los de Bogotá y Antioquia, sigue existiendo una brecha crítica entre los municipios más ricos y los más pobres y entre las clases más pudientes y las menos favorecidas. "Hoy uno de cada tres vallecaucanos es pobre y uno de cada 10 está en nivel de indigencia -dice Gustavo de Roux, coordinador del informe-. La pobreza es el mayor dolor de cabeza de los 42 municipios pero preocupa que las estrategias orientadas a reducirla no han sido tan efectivas".
Los excluidos
Entre los grupos que presentan mayor acumulación de limitaciones socioeconómicas están los indígenas, los discapacitados y los afrodescendientes que, según el informe, son los mayores damnificados pues la gran mayoría de su población vive por debajo de la línea de pobreza (58%) y el 19% está bajo la línea de indigencia.
Además, el municipio de Buenaventura, donde el 90% son afrodescendientes, es el que registra los índices sociales más deprimentes con altos niveles de violencia, desplazamiento, desnutrición, corrupción y coberturas precarias de servicios públicos. "Es el único municipio del departamento que en los últimos 15 años no registra avances en disminución de necesidades básicas insatisfechas -agrega De Roux-. Y el único del país que evidencia un desplazamiento intraurbano con controles territoriales de barrios".
Otro hecho relevante que halló el estudio es que el nivel de confianza entre los vallecaucanos ha caído de manera considerable. Si en otros tiempos los mandatarios locales eran los más valorados y respetados, ahora figuran en la lista del desprestigio. Entre los actores sociales relevantes para la seguridad y la paz, aparecen en el último lugar con solo 10,9% de aceptación. Esto quiere decir que de cada diez vallecaucanos, solo uno cree en ellos.
El tema preocupante es que ese nivel de confianza tan bajo en sus dirigentes obedece, según los investigadores, a que la cuarta parte de los 42 alcaldes en el período 2004-2007 fueron sancionados por los organismos de control y algunos, como Apolinar Salcedo, de Cali, terminaron destituidos.
Lo más grave, a juicio de los analistas, es que ese desánimo por sus dirigentes ha hecho que la desesperanza se extienda a otras instituciones como la Justicia, la Policía y las Fuerzas Militares, que son las que mejor calificación registran en los niveles de confianza con el 18,9% de respaldo (ver gráfico). "Es tan profunda la crisis de confianza en el departamento, que solo el 30% de los vallecaucanos confía en sus vecinos", enfatiza De Roux.
Las recomendaciones del estudio son muy genéricas pero dan pautas para alcanzar una sociedad respetuosa de los derechos humanos, principalmente del derecho a la vida y a la integridad. Sobre áreas como educación y salud habla de mejorar la calidad, ampliar la cobertura, impulsar los procesos de gestión y fortalecer las redes públicas, entre otros.
Esta es la primera consecuencia del uso indebido del emblema de la Cruz Roja en la Operación Jaque.