Orlando Fals Borda, el padre de la sociología

Orlando Fals nació en Barranquilla en 1925y es considerado el padre de la sociología en Colombia. Foto: Archivo / Cambio

La vida del hombre sencillo y afectuoso que fue Orlando Fals Borda transcurrió entre la labor académica y la política; en ambas lo guió una búsqueda por mejores horizontes para las condiciones de inequidad que afectan a nuestra sociedad. Impulsó en sus últimas décadas la Investigación Acción Participativa en el país y en la región. Este método compromete a los investigadores con la solución de los problemas estudiados, como la mejor forma de vincular la academia al ideal democrático de bienestar generalizado. En la academia, su realización más notable fue la fundación de la Facultad de Sociología, en la Universidad Nacional de Colombia, en 1959, con la cual comenzó la profesionalización de esta disciplina en el país y abrió las puertas a otras cuantas, como lo exigía la modernización de la sociedad en esos tiempos. Allí cumplía labores de padre adoptivo cuando nos regañaba cariñosamente al destacar la responsabilidad que teníamos frente al papel de las ciencias sociales para el porvenir del país. También ayudaba a alumnos necesitados con trabajos en la biblioteca y otros servicios de la Facultad. No faltó tampoco su 'palanca' decidida con profesores de universidades extranjeras para conseguirles becas de posgrado a los más 'pilos'.

Orlando tuvo, además, la visión de proyectar la profesión mediante estudios de posgrado en el país, para lo cual creó el Programa Latinoamericano de Sociología para el Desarrollo en la misma Facultad, con el apoyo de la Fundación Ford y la participación de aprestigiados profesores extranjeros. La necesidad de esta iniciativa no fue comprendida en la misma institución y el final de su corta vida comenzó con la renuncia de Orlando a la Universidad, provocada por el mal ambiente creado por uno que otro profesor secundado por estudiantes mal aconsejados, y culminó luego con la 'expulsión del imperialismo yanqui' de la institución. La renuncia solidaria con Orlando, de un grupo de profesores jóvenes con posgrados en el exterior, sumió a esa disciplina en la Nacional en una etapa poco fructífera. Orlando sólo regresó a la Nacional a finales de los años ochenta, por invitación que le hice en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, Iepri, con lo cual se extendió a esta alma máter el reconocimiento de su fecunda labor.

Aunque son innumerables las publicaciones de Orlando, cabe mencionar algunas de ellas debido a su especial significado. Comenzó su carrera escribiendo algunas obras ya clásicas de sociología rural, como El hombre y la tierra en Boyacá y Campesinos de los Andes. Después publicó, en coautoría con Germán Guzmán Campos y Eduardo Umaña Luna, La violencia en Colombia, cuyo primer tomo (1962) generó un escándalo político al romper el silencio cómplice del Frente Nacional en relación con las atrocidades cometidas durante cerca de dos décadas en un proceso de modernización que se abrió paso a 'sangre y fuego'. Con posterioridad, escribió los novedosos tomos de Historia doble de la Costa, que hacen honor a su origen costeño y a su imaginación geográfica, y La subversión en Colombia, libro con el cual comenzó a transitar el sendero de confluencia de la academia y la política. Su compromiso lo llevó a ser cofundador de la revista Alternativa, en los años sesenta, junto con Gabriel García Márquez y Enrique Santos Calderón.

Su destacada producción fue fundamental para que Orlando se proyectara en el ámbito internacional como la figura más aprestigiada que han tenido las ciencias sociales del país. Este hecho no cambió la sencillez de su personalidad ni el cariño con que trataba a sus amigos criollos. Fue invitado especial en innumerables foros de universidades e instituciones del más alto prestigio mundial. Entre los cargos que ocupó se destacan los de director de Investigación del Instituto de Naciones Unidas para el Desarrollo Social y de presidente del Consejo de Educación de Adultos de América Latina. Así mismo, sus títulos académicos y honoríficos fueron numerosos, al igual que sus condecoraciones y premios nacionales internacionales. Cabe mencionar, en Colombia, la Gran Cruz de Boyacá. Los últimos premios que recibió fueron el Diskin de Latin American Studies Association, Lasa, el año pasado, y el Malinowski, en este año, ambos de Estados Unidos.

En la labor política no fueron pocas sus realizaciones. La institucionalización de la Acción Comunal tuvo en Orlando un gran impulsor en sus inicios hace medio siglo. La especialización de sus estudios de maestría y doctorado en sociología rural, en Estados Unidos, fue fructífera en su temprana ocupación como viceministro de Agricultura. Décadas después, con la bandera de un nuevo ordenamiento territorial diferente al actual, llegó por elección popular a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Pese a sus esfuerzos posteriores por materializar sus propuestas en esa Asamblea, el arraigo clientelista del régimen político imperante frustró sus anhelos. Su solidaridad permanente con movimientos y partidos de izquierda mostraron un compromiso con la búsqueda de cambios para corregir los traumas sociales que aquejan al país. En ese trasegar político, Orlando Fals Borda murió siendo presidente honorario del Polo Democrático Alternativo. No es justo terminar esta breve nota de homenaje a quien fue el maestro de varias generaciones que hoy lamentan su muerte -además de los muchos discípulos y amigos cercanos que compartimos con él sus dichas y sinsabores-, sin mencionar a María Cristina Salazar Camacho, su esposa y compañera desaparecida hace dos años. Orlando y María Cristina fueron los primeros colombianos en obtener el título de doctorado en sociología. Ella lo acompañó más tarde en la labor educativa de la Facultad de Sociología y, luego, lo hizo durante el resto de su vida. Su compromiso con la labor académica y social, en particular con la niñez, la llevó a abandonar la vida fácil que hubiese podido proporcionarle su ilustre origen familiar.

Por Francisco Leal Buitrago,
Sociólogo 

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